El interés manda
El interés manda
Continuamente leemos y escuchados críticas a la poca cobertura que se da a algunos temas de
Deportes hay muchos y de para todos los
gustos. De algunos, como el curling, el lacrosse o el rugby apenas se habla, ya
que no están ampliamente extendidos por nuestro país, pero de otros, en los que
participantes españoles consiguen éxitos, tampoco se hace el seguimiento
necesario y requerido según la opinión de algunos fans. Es el caso de disciplinas
como el patinaje artístico o el bádminton, en los que nuestros representantes
Javier Fernández López y Carolina Marín se cubren de oro en cada competición
alcanzando una ingente cantidad de premios y reconocimientos internacionales. Ellos,
deportistas honestos, humildes están acostumbrados a pocos flashes de cámaras a
su alrededor. De la misma forma, por muy duro que suene decirlo, si hay una
dictadura en El Congo o una guerra en el cuerno de África no siempre se refleja
en los medios. Igualmente cuando el EI ataca a una población de civiles no nos
enteramos salvo contadas ocasiones, pero estos mismos medios sí se hacen eco
cuando atacan un bien cultural como pasó en Palmira. Y todo es en base a la
relación que mantenemos y el nivel de interés que va a generar en el público.
Y es que los medios, como muchas
otras empresas, además de a su labor, se deben a sus audiencias, y sus
audiencias piden fútbol, fútbol, más fútbol, y, por último, algo de baloncesto.
Y piden los atentados de París y Alemania, pero si leen uno sucedido en
Afganistán pues no terminan de llegar más allá del titular. No es justo, pero
para conseguir un reparto igualitario que no dependiera de si el deportista
gana un título internacional para tener su hueco o de si el atentado o la
guerra sucede más o menos lejos en el mapa, los medios tampoco deberían
depender del dinero generado por sus audiencias. Si el usuario del medio valora
más en portada una noticia totalmente banal del Real Madrid o cualquier noticia
cultural de Europa antes que una conquista europea por parte de algún español
en cualquier disciplina minoritaria del deporte o los estragos de un atentado
en el este de Asia, el medio tiene que complacer a sus lectores.
Al fin y al cabo, todo radica en las
preferencias de la gente, y si un medio vende más poniendo a un futbolista
diariamente en la portada que haciendo una portada de hechos noticiosos en otra
parte del mundo es porque la mayoría de la gente prefiere lo primero. Como casi
todos los temas en los que encontramos este tipo de desajustes entre lo que
debería ser y lo que es, nos remitimos a la educación. Pero la educación no se
imparte en los medios, sino en casa. Y debemos hacer ver que las banalidades no
nos aportan nada más que ser manipulados en todo momento por el emisor,
mientras que si abogamos por unos intereses ricos y variados, recibiremos una
información mucho más contrastada y de valor.
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